RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS INTERPERSONALES

Cualquier molestia, altercado, problema o incomodidad en la relación entre dos o más personas puede considerarse un conflicto.
Muy probablemente le pasemos al otro una pequeña molestia, pero va a depender del manejo que se le haga, que no se convierta en un conflicto de envergadura mayor. Grandes disputas entre personas y grupos han sido el resultado de un pequeño altercado mal manejado.
Los conflictos son inevitables, aun cuando las personas tengan intereses, necesidades, expectativas e historias similares.
La meta cuando de conflictos se trata es justamente, como se mencionaba anteriormente, saber manejarlos para sacarle el mejor partido a los mismos y convertirlos en una fortaleza más que en una amenaza de las relaciones.
También es sabido que cuando los conflictos se manejan adecuadamente las personas, las relaciones y los grupos salen fortalecidos.
Existen muchas maneras de manejar los conflictos, pero recientemente se viene imponiendo la idea de que una buena solución implica que ambas partes lleguen a un acuerdo que los satisfaga mutuamente. Este objetivo se conoce como el método “gana-gana”, donde las dos partes perciben que sus necesidades particulares fueron atendidas y que si finalmente no se pudieron satisfacer en su totalidad, si se tuvieron en cuenta.
La manera directa de manejar los conflictos interpersonales e intergrupales es la negociación. No todas las personas tenemos las cualidades de un buen negociador y muchos han tenido que reconocer que más que ganado, salieron perdiendo en los acuerdos realizados en la resolución de un conflicto.

Negociar requiere que las personas que están interviniendo en la misma sean excelentes comunicadores, tengan claro un sistema ético y de valores y tengan a su vez bien identificados los horizontes a los cuales se quiere llegar. Además de estas características se requiere que el negociador sea creativo, que tenga iniciativa, y que demuestre poder de persuasión.
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